Lionel Messi falló un penal frente a Egipto. Y en vez de esconderse, salió a llorar delante de todo el mundo.

Después del partido, explicó exactamente qué sintió: “Lloré porque sentí que le fallé a mis compañeros por el penal que erré… y la forma en que lo tomé”. No fue solo el fallo — fue la reacción que tuvo en la cancha lo que más le pesó.

Pero la historia no terminó ahí. “Por suerte, una vez más, Dios tenía algo especial para mí al final. Estoy muy feliz”, cerró el capitán argentino. Otra vez el peso completo de un país arriba de sus hombros, y otra vez encontró la forma de salir adelante. 🇦🇷😭
