Un niño no nace pensando en vigilar una esquina o transportar droga.
Alguien se lo enseña, alguien lo amenaza, alguien decide que esa vida vale menos que la ganancia que puede sacarle. Evangelina Moreno lo entendió así y por eso propuso una idea simple pero contundente: quien recluta a un menor para el crimen debería enfrentar hasta 50 años de cárcel.

La lógica es clara. Los criminales buscan niños porque son fáciles de manipular y la ley los trata distinto. Pero el delito real no nace cuando ese niño comete un error — nace mucho antes, cuando un adulto decide que esa infancia le sirve más rota que entera.
Un niño debería estar en la escuela, no cuidándole la espalda a un criminal. Y tú, ¿crees que 50 años es el castigo justo para quien le roba la niñez a otro?

