En un mundo que siempre tiene prisa, Dixie “The Praying Dog” (la perrita que ora) logró algo casi imposible, detener el tiempo dentro de un avión comercial. Equipada con sus gafas protectoras y su arnés de servicio, esta perrita no es una pasajera común.

Antes del despegue, la tripulación presentó a Dixie como una invitada especial. A través del intercomunicador, se invitó a los pasajeros a presenciar un acto de honor. Dixie, con una disciplina y ternura asombrosas, inclinó su cabeza sobre el suelo de la cabina, permaneciendo en una posición de “oración” mientras se agradecía a los veteranos de guerra por su servicio y sacrificio.

Dixie se ha convertido en una celebridad en redes sociales por su labor con las organizaciones de veteranos en Estados Unidos, ayudando a visibilizar la importancia de los perros de terapia en la recuperación del estrés postraumático.
