“Ojalá fuera como él”, dijo Novak Djokovic. Y no hablaba de goles ni de Balones de Oro.

A los 39 años, el serbio explicó por qué le gustaría tener la vida de Lionel Messi arriba de una cancha: en el fútbol son 90 minutos, hay compañeros que te ayudan y hay sustituciones.

En el tenis, no. “Es despiadado, brutal. Si tienes un mal día, estás fuera”, confesó, sin nadie a quien pedirle el cambio, ni una mano amiga en medio del desastre.
La comparación no es casual: el año pasado, Djokovic compartió una tarde tranquila con Messi y su familia en Miami, durante el torneo. Ahí nació una admiración que el serbio repite cada vez que puede: para él, Leo es simplemente un “fenómeno”.
