Dolly Parton contó la vez que terminó desnuda en plena calle: “Estaba avergonzada, pero orgullosa”

Por Pablo Román
25 August, 2026

Mucho antes de convertirse en una de las artistas más famosas del mundo, Dolly Parton protagonizó una de las anécdotas más insólitas de su juventud: una noche terminó completamente desnuda en plena calle, simplemente porque quería ganarle una competencia a una amiga.

Parton contó la historia durante una entrevista con Rolling Stone realizada en 1980, cuando le preguntaron cuál había sido la cosa más atrevida que había hecho.

Todo comenzó después de que Dolly saliera a comer y tomar unas margaritas junto a su amiga Judy Ogle. Ambas viajaban en autos separados y comenzaron a hacerse bromas mientras avanzaban por la carretera.

La competencia empezó de manera bastante inocente, pero rápidamente fue subiendo de tono.

Judy comenzó a levantarse la blusa para sorprender a Dolly. La cantante respondió haciendo lo mismo. Después vino el clásico gesto de mostrar el trasero y, según Dolly, en ese momento pensó:

¿Qué más podemos hacer?

Dolly sabía que su amiga intentaría superarla.

Así que decidió adelantarse.

Le pidió a Gregg Perry, el tecladista que conducía su automóvil, que no mirara mientras ella se quitaba toda la ropa.

Cuando ambos vehículos llegaron a una señal de alto, Judy se bajó del suyo y comenzó a quitarse los pantalones, pensando que había conseguido superar a Dolly.

Pero entonces la cantante abrió la puerta de su automóvil.

Y salió completamente desnuda.

Dolly recordó que caminó tranquilamente alrededor del vehículo bajo la luz de la luna, antes de volver rápidamente al interior.

“Estaba tan avergonzada, pero me sentía orgullosa de haberlo hecho”, contó años después.

La cantante explicó que ese era precisamente el tipo de cosas que podía hacer cuando alguien la desafiaba.

Y aunque la escena ocurrió décadas antes de que Dolly se convirtiera en un ícono mundial, la anécdota encaja perfectamente con la personalidad que cultivaría durante toda su carrera: una mujer que nunca tuvo demasiado miedo de hacer algo inesperado para sorprender a los demás.

Lo más curioso es que, según su propio relato, no se trataba de una sesión de fotos, una actuación ni una provocación preparada.

Simplemente quería ganarles la apuesta a sus amigas.

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