Dolly Parton grabó una canción que nadie ha escuchado todavía.
La hizo en 2015, la guardó en una caja de madera de castaño que construyó su propio tío, y la enterró dentro de una cápsula del tiempo en Dollywood. Junto a ella dejó un reproductor de casete y otro de CD, para que en el futuro alguien pudiera escucharla como se escuchaba en su época.

La cápsula no se abre hasta 2045.
Dolly lo sabía. Y le costaba aceptarlo. “Me ha vuelto loca”, llegó a decir sobre la espera. Contaba que su equipo le advirtió que para entonces ella ya no estaría, que estaría “muy muerta”. Ella respondía con humor que tal vez no, que para 2045 tendría 99 años, y que había visto a gente vivir más que eso.
Decía, con la seguridad de quien sabe lo que hizo, que la canción era realmente buena.
No llegó a los 99 años para comprobarlo.

Pero hay artistas que no necesitan estar presentes para seguir apareciendo. Dolly cantó durante toda su vida para que la escucharan en el momento. Esta vez cantó para un público que todavía no existe, en un año que ella misma dudaba en alcanzar.
Dentro de casi veinte años, alguien vaciará esa caja de castaño. Pondrá el CD, o quizás el casete. Y la voz de Dolly Parton va a sonar por primera vez, nueva, en un mundo que para entonces ya llevará mucho tiempo extrañándola.

No será un regreso. Será una promesa que finalmente se cumple.
Dolly se fue. Pero dejó una canción esperando el momento exacto para presentarse. 🎶
