Don Julián como lo conocen en su barrio, sale cada día a vender obleas por las calles de Colombia arrastrando un tanque de oxígeno. No se detiene aunque respirar le cueste, porque en su casa lo esperan sus hijos y las cuentas no dan espera.

Su historia llegó hasta Camilo Cifuentes, un creador de contenido que nunca muestra su rostro en los videos porque prefiere que el protagonismo sea siempre de quien recibe la ayuda. Cifuentes conoció el esfuerzo diario de Franco y decidió movilizar a su comunidad digital para hacer algo más grande que un video viral.

Juntos reunieron unos 12.500 dólares, suficientes para la cuota inicial de una casa propia y para conseguirle un local estable en un parque donde ahora vende sus obleas sin tener que caminar tanto. “Yo afán no tengo”, repite Cifuentes en cada video, y esta vez ese afán se tradujo en un techo real para una familia que llevaba años esperándolo.
