Donald McAvoy tenía 38 años y un gimnasio propio cuando empezó a sentir un dolor de cuello que no lo dejaba en paz.

Lo resolvía como siempre: crujiéndose el cuello con las manos, algo que hacía desde hacía años sin pensarlo dos veces. Pero esta vez el dolor no se fue. Meses después, mientras comía frente al televisor viendo un partido de fútbol, se atragantó. En segundos perdió la visión y el control de su cuerpo. En el hospital, los médicos le explicaron lo que había pasado: una disección de arteria vertebral, un desgarro en uno de los vasos que llevan sangre al cerebro, le había provocado múltiples derrames cerebrales.

Desde diciembre de 2023 convive con visión doble, problemas de equilibrio, fatiga y entumecimiento en el lado derecho. Aun así, en marzo de 2026 se casó con Rachel, y al día siguiente la American Heart Association lo nombró Sobreviviente del Año. Hoy cuenta su historia para que nadie más ignore un dolor de cuello que no se va.

