Anthony Thomas “TJ” Hoover II, un hombre de 36 años de Kentucky, Estados Unidos, fue declarado con muerte cerebral en 2021 después de sufrir una sobredosis y un paro cardíaco.

Su familia autorizó la donación de órganos y lo llevaron al quirófano para extraerle el corazón, pero minutos antes de la operación el personal médico notó que comenzaba a moverse, abrir los ojos e incluso llorar.

La cirugía fue cancelada de inmediato y el caso terminó bajo investigación de autoridades estatales y federales, ya que surgieron dudas sobre si realmente cumplía con los criterios médicos para ser declarado muerto cerebralmente.

