Lucy Letby trabajaba en el turno de noche del Hospital Countess of Chester, en Inglaterra, cuando algo empezó a no cuadrar.

Entre 2015 y 2016 murieron siete bebés en su sala, y ella era la única enfermera presente en cada uno de esos casos. La despidieron en 2016, la arrestaron en 2020 y en 2023 un jurado la declaró culpable de asesinato. Los fiscales dijeron que les daba exceso de leche, les inyectaba aire o alteraba sus líquidos hasta provocarles el colapso. En su casa encontraron notas donde ella misma había escrito que los mató a propósito — y en la misma hoja, que no había hecho nada malo.

Hoy cumple 15 cadenas perpetuas en la prisión de alta seguridad HMP Low Newton, en Durham, junto a algunas de las asesinas más peligrosas de Gran Bretaña. Su apelación fue rechazada, pero un grupo de médicos sostiene que los bebés murieron por causas naturales. Sus propios padres dijeron que no verán el documental que Netflix hizo sobre ella: temen que la historia los destruya por completo.
