Hay hábitos que repetimos todas las noches pensando que son completamente normales… hasta que un médico dice que podrían estar pasándonos la cuenta sin que nos demos cuenta.
Uno de ellos tiene que ver con una postura muy común al dormir. Seguro la has visto o incluso la haces tú: acostarte con los brazos doblados y pegados al pecho, como un pequeño T-Rex descansando después de un largo día.

El problema es que, según el especialista en sueño Raj Dasgupta, mantener esa posición durante horas puede comprimir nervios en los brazos, los codos o las muñecas. Por eso algunas personas despiertan con hormigueo, adormecimiento o esa sensación de que una mano simplemente dejó de funcionar por unos segundos.
Si ocurre de vez en cuando, probablemente no sea grave. Pero cuando pasa todas las noches o viene acompañado de dolor y debilidad, podría ser una señal de que los nervios están recibiendo más presión de la que deberían.

Por eso los expertos recomiendan intentar dormir con los brazos en una posición más relajada y neutral. Algunas personas logran evitarlo abrazando una almohada larga o colocando una toalla alrededor del codo para impedir que se doble demasiado durante la noche. Puede sonar raro, pero tus manos probablemente lo agradecerán cuando despiertes.
