Si alguna vez has soñado con que tu pareja duerma con la mano puesta en tu parte íntima, créeme que no es un deseo netamente sexual, sino más bien biología.

En 2023, la investigadora Ekaterina Schneider y su equipo estudiaron a 247 personas y encontraron que el contacto afectivo se asociaba con mayores niveles momentáneos de oxitocina y menos ansiedad y estrés. Además, quienes tenían más contacto afectivo presentaban, al compararlos con otros participantes, menores niveles de cortisol.
Esto importa porque el estrés y el sueño también están relacionados con la testosterona. Durante la noche, esta hormona sigue un ritmo ligado al descanso, mientras que el estrés sostenido y las alteraciones del sueño pueden interferir con su producción.

Por eso, dormir abrazados, acariciarse o simplemente mantener contacto puede ayudar a generar un estado de mayor calma y conexión. Aunque podría beneficiar indirectamente el equilibrio hormonal al reducir el estrés, no se ha demostrado que poner específicamente la mano sobre el “amigo” aumente o regule la testosterona.
