Malick Fofana tenía 21 años y había dos aviones esperándolo en la pista.
Uno iba a Sunderland, ciudad donde ya había firmado un acuerdo. El otro iba a Londres, donde el Crystal Palace había aparecido de la nada para seducirlo en el último momento.

Fofana subió al segundo. Aterrizó en la capital inglesa convencido de que ahí terminaba la historia. Todo estaba listo y dispuesto en el Crystal Palace.

Pero el Sunderland no se rindió. Mejoró la oferta a sus agentes, y mientras el jugador belga ya caminaba por Londres, dejó de responder los mensajes del Crystal Palace.
Finalmente, firmó con el club que casi pierde en el aeropuerto, Sunderland. A veces el destino no se decide en una sala de juntas, sino en la fila de embarque.
