Vishwash Kumar Ramesh tenía 40 años cuando se convirtió en el único sobreviviente de 242 personas.

El 12 de junio de 2025, el vuelo AI171 de Air India, un Boeing 787-8 con destino a Londres, cayó minutos después de despegar de Ahmedabad, India. Ramesh viajaba en el asiento 11A, junto a la salida de emergencia. A miles de kilómetros y 27 años antes, otro hombre había vivido exactamente lo mismo: Ruangsak James Loychusak, entonces de 20 años, fue el único sobreviviente del vuelo 261 de Thai Airways, que se estrelló en una plantación de caucho en Surat Thani, Tailandia, en 1998, matando a 101 personas. Loychusak también iba sentado en el 11A, y salió del accidente con la columna dañada, costillas rotas y una hemorragia cerebral.

Cuando se enteró de la tragedia de Ramesh, Loychusak lo contó en Facebook y la publicación sumó más de 13.000 reacciones. Los expertos en aviación consultados por Reuters son categóricos: no hay ningún asiento mágico. Un estudio de 35 años de accidentes de la FAA muestra que los asientos centrales traseros tienen la tasa de mortalidad más baja, del 28%. La ciencia lo desmiente, pero la coincidencia sigue sin explicación fácil.

