Una soñaba con una muñeca que permitiera a las niñas imaginar quiénes podían llegar a ser; el otro quería autos pequeños que se vieran mucho más emocionantes que los juguetes de la época. Y ambos compartían la misma casa.
Ruth y Elliot Handler se casaron en 1938 y años después cofundaron Mattel junto a Harold “Matt” Matson. La compañía comenzó siendo un pequeño negocio y terminó convirtiéndose en una de las empresas de juguetes más conocidas del mundo.

Ruth tuvo la idea de Barbie después de observar a su hija Barbara jugando con muñecas de papel e imaginándolas como mujeres adultas. La muñeca debutó en 1959 y tomó precisamente de ella su nombre.
Elliot, en cambio, estuvo detrás del desarrollo de Hot Wheels, que apareció en 1968 con una idea clara: crear pequeños autos con diseños llamativos y ruedas que realmente permitieran hacerlos correr.
Y hasta sus hijos quedaron inmortalizados en aquella historia familiar: Barbie recibió el nombre de Barbara y Ken, el del hijo de ambos, Kenneth. Detrás de dos juguetes que terminaron marcando generaciones había una pareja que convirtió las ideas de su propia familia en parte de la cultura popular.
Una soñaba con una muñeca que permitiera a las niñas imaginar quiénes podían llegar a ser; el otro quería autos pequeños que se vieran mucho más emocionantes que los juguetes de la época. Y ambos compartían la misma casa.
Ruth y Elliot Handler se casaron en 1938 y años después cofundaron Mattel junto a Harold “Matt” Matson. La compañía comenzó siendo un pequeño negocio y terminó convirtiéndose en una de las empresas de juguetes más conocidas del mundo.
Ruth tuvo la idea de Barbie después de observar a su hija Barbara jugando con muñecas de papel e imaginándolas como mujeres adultas. La muñeca debutó en 1959 y tomó precisamente de ella su nombre.
Elliot, en cambio, estuvo detrás del desarrollo de Hot Wheels, que apareció en 1968 con una idea clara: crear pequeños autos con diseños llamativos y ruedas que realmente permitieran hacerlos correr.
Y hasta sus hijos quedaron inmortalizados en aquella historia familiar: Barbie recibió el nombre de Barbara y Ken, el del hijo de ambos, Kenneth. Detrás de dos juguetes que terminaron marcando generaciones había una pareja que convirtió las ideas de su propia familia en parte de la cultura popular.
