Keith Byrne tenía 10 años. Noel Murray, 13. Vivían en Darndale, un barrio de Dublín, y en 1985 salieron de casa con una idea fija en la cabeza: llegar a Estados Unidos para conocer a Mr. T, el actor que interpretaba a B. A. Baracus en The A-Team.

No tenían pasaporte, ni billetes, ni dinero suficiente. Solo determinación. Tomaron un tren, subieron sin pagar a un ferry hacia Gales, cruzaron Londres recolectando monedas de fuentes públicas y terminaron parados frente al mostrador de un aeropuerto. Le preguntaron a un desconocido hacia dónde iba su vuelo. Dijo Nueva York. Les bastó con eso: hicieron creer al personal que sus padres estaban cerca y abordaron un avión de Air India rumbo al JFK sin que nadie los descubriera durante todo el trayecto.

El caos llegó después de aterrizar, cuando le preguntaron a un policía cómo llegar al centro de Manhattan. Sus caras terminaron en periódicos de medio mundo y expusieron fallas de seguridad en tres países. Cuatro días después volvieron a Dublín, fueron reprendidos por sus familias y quedaron marcados para siempre por una hazaña que hoy es un cortometraje documental.
