Chris y Debbie se conocen desde tercer grado, en California. Se casaron con un año de diferencia y siguieron construyendo sus vidas una al lado de la otra, como quien no concibe la suya sin la de al lado.
En 2015 Chris le confesó a Debbie algo que le cambiaba el futuro: tenía poliquistosis renal y necesitaba un trasplante. Debbie no lo dudó. Pasó seis meses de evaluaciones médicas hasta que los doctores confirmaron que podía donarle un riñón a su amiga. La cirugía salió bien y Chris recuperó su salud.


Años después la historia se repitió, pero del otro lado. Ron, esposo de Chris, vivía con diabetes tipo 2 y también necesitó un trasplante. Brad, el esposo de Debbie, se ofreció sin pensarlo dos veces, aunque no eran compatibles de sangre y Ron tuvo que prepararse con transfusiones antes de operarse. Todo salió bien. Dos parejas, dos riñones, una sola amistad que sostuvo a las cuatro familias enteras.
¿Tú harías esto por tu mejor amigo?
