Slater Jones, dueño de Jones Jewelry Co. en Alabama, perdió su ojo por una infección parasitaria llamada toxoplasmosis ocular.

Podría haber utilizado una prótesis de vidrio estándar, pero en vez de eso, escogió algo que solo a un joyero se le ocurriría: un diamante de 2 quilates.

En compañía de un especialista en prótesis oculares, Jones creó un ojo artificial a medida con un diamante real incrustado en el centro, justo donde está el iris.

En cuánto al por qué de esta decisión, el dueño de la joyería explicó que quería convertir una situación difícil en algo que realmente lo representara.
