

Nadie lo vio venir.
En un rancho de Italia, la yegua Eclipse compartió potrero por un tiempo con Ulises, una cebra semental. Cuando volvió a Alemania, sus cuidadores del parque safari de Schloss Holte-Stukenbrock no esperaban nada fuera de lo común. Pero Eclipse dio a luz a una potra que ninguna genética de caballo podía explicar del todo.


Le pusieron Eclyse, mezcla de los nombres de sus padres. Y a diferencia de la mayoría de los zorses, que llevan rayas por todo el cuerpo, ella solo las tiene en la cara y en el cuarto trasero, como si alguien la hubiera pintado a mitad de camino. Udo Richter, vocero del parque, cuenta que su carácter también es una mezcla: la calma del caballo con algo del temperamento salvaje de la cebra.
Hoy Eclyse sigue siendo la gran atracción del lugar, prueba viviente de que la naturaleza a veces improvisa mejor que cualquier plan.



