Mucho antes de convertirse en una estrella de Hollywood, Channing Tatum tenía apenas 19 años cuando comenzó a trabajar como bailarín en un club de Florida. Permaneció allí durante unos ocho meses, realizando espectáculos frente a grupos de mujeres que, según él mismo contó, podían volverse completamente eufóricas durante sus presentaciones.

El dinero era una de las principales razones para hacerlo: en una buena noche podía ganar alrededor de US$150, mientras que en las peores recibía entre US$50 y US$70.

Las asistentes le arrojaban billetes y algunas incluso se los metían en la ropa interior mientras bailaba. Tatum años después describiría aquella etapa como una experiencia bastante más caótica de lo que podría parecer desde fuera.

Antes de convertirse en actor, también trabajó como modelo y en 2000 apareció como uno de los bailarines del videoclip “She Bangs” de Ricky Martin, por el que recibió apenas US$400. Poco después comenzó a conseguir trabajos como actor y su vida tomó un rumbo completamente diferente.

Lo más curioso es que aquella etapa terminó inspirando Magic Mike, la película de 2012 que Tatum protagonizó y produjo.

Aunque la historia no es exactamente su vida, muchas de las experiencias que tuvo a los 19 años sirvieron como punto de partida para construirla. Las fotografías que hoy circulan muestran a un Tatum completamente desconocido: un joven de 19 años que todavía no sabía que terminaría convertido en una de las estrellas más famosas de Hollywood.
