Mike Coffman, de 71 años, tiene una cita fija cada viernes por la noche. Un catre en el Aurora Regional Navigation Campus, el refugio para personas sin hogar de la ciudad que gobierna, en Colorado. No es una visita de cortesía. El alcalde republicano duerme ahí, convive con los residentes y al día siguiente ayuda a servir el desayuno.

Su objetivo es entender de cerca cómo se gasta uno de los presupuestos más grandes del estado. 481 millones de dólares al año destinados a combatir la indigencia. “La experiencia me ha permitido entenderlos con compasión, como individuos, y no a través de una mirada de desprecio”, escribió en Facebook. Antes de este gesto constante, en 2021 se disfrazó de veterano sin hogar y pasó siete noches a la intemperie con temperaturas bajo cero, una decisión que generó fuertes críticas cuando calificó la indigencia como una “elección de estilo de vida”.

Hoy, con casi 18.700 personas sin techo en Colorado, un aumento del 90% desde 2020, Coffman insiste en que seguirá durmiendo ahí cada viernes hasta convertir el programa en un modelo para el país.

