Hoy una IA genera una imagen en segundos. Laika decidió ir en la dirección contraria.


Para Wildwood, su película más grande, el estudio de Oregón movió fotograma a fotograma 231 marionetas físicas en 136 escenarios construidos a mano. Cada segundo de película son 24 fotogramas, y en uno de sus personajes alados, según las fuentes consultadas, las plumas se vistieron una por una. Un animador, Dobrin Yanev, dedicó más de un año y medio a una sola secuencia aérea con un águila.


Para unos es la prueba de que el talento humano no se reemplaza. Para otros, años de trabajo que la tecnología resolvería en una fracción del tiempo. Aun así, el propio estudio hizo digitales a los cuervos de una secuencia clave.


¿Vale la pena tardar años en lo que una máquina promete hacer en minutos?
