Te lo dejo más corto, manteniendo el suspenso y el estilo:
Nadie estaba buscando a un asesino. Eso es lo que más estremece de lo ocurrido en Alto Hospicio, Chile.
Entre 1998 y 2001, 14 adolescentes y jóvenes desaparecieron. Algunas fueron vistas por última vez caminando entre sus casas y el colegio, pero la hipótesis que se instaló fue que se habían ido por su cuenta o que estaban vinculadas a la prostitución.

Mientras las búsquedas perdían fuerza, Julio Segundo Pérez Silva, un taxista clandestino, seguía esperando en la carretera entre Alto Hospicio e Iquique buscando adolescentes para llevarlas gratis. Entre 1998 y 2001 abusó y asesinó a 14 jóvenes, arrojando varios cuerpos a piques mineros abandonados.
Todo cambió el 3 de octubre de 2001. Bárbara, de 15 años, fue atacada y abusada por Pérez Silva, golpeada y arrojada a un foso de 17 metros. Pero sobrevivió. Tras escapar y ser socorrida, describió a su agresor como un taxista.

Al día siguiente, Carabineros detuvo a Pérez Silva. Terminó confesando los homicidios y entregó información para localizar a sus víctimas.
En 2004 fue condenado a presidio perpetuo. El asesino que nadie estaba buscando cayó gracias a la única víctima que logró sobrevivir.

