Sean Strickland, campeón de UFC, se sentó a ver la final del Mundial como cualquier fanático. Terminó gritándole al televisor.

“¿Cómo puedes fingir que te han golpeado cuando nadie te ha tocado?”, disparó sin filtro, comparando el drama de la cancha con la brutalidad real de la jaula.

Para alguien que gana peleando a puño limpio, ver a un hombre adulto retorcerse de dolor sin contacto le resultó insoportable. “Este deporte apesta”, sentenció.
No se guardó nada: llamó al fútbol “una basura excesiva”. Los futboleros no tardaron en responder.
