Una intérprete brasileña, contratada por la Federación de Fútbol de Nueva Zelanda para asistir a la delegación de Cabo Verde, entró a una habitación de hotel por motivos de trabajo. Al notar que era un encuentro social, decidió irse. Según su denuncia, Ryan Mendes, capitán y goleador histórico del equipo, entró después a esa misma habitación y la agredió sexualmente.

La mujer fue trasladada a una clínica especializada en violencia sexual, donde un examen forense detectó hematomas en el cuello, los senos y los labios, además de zonas sensibles en el cuero cabelludo y los glúteos. El examen genital identificó dos lesiones circulares, según reconstruyó el portal brasileño Ge.

Ella notificó lo ocurrido a la federación caboverdiana y a la FIFA, pidiendo que separaran a Mendes del plantel. Nunca recibió respuesta de ninguna de las dos. Nueva Zelanda confirmó que la causa sigue abierta, aunque no dio más detalles. Mientras tanto, tú te preguntas cómo es posible que una denuncia con pruebas médicas tan claras siga esperando una reacción institucional.

