El capitán Tim Lancaster quedó colgado tras ser succionado fuera de un avión en pleno vuelo a 5.000 metros de altura y su tripulación lo sostuvo veinte minutos hasta aterrizar

Por Sebastián Jerez
11 August, 2026

Tim Lancaster tenía 42 años y volaba tranquilo rumbo a Málaga cuando el parabrisas de su cabina simplemente desapareció.

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La despresurización lo succionó hacia afuera en una fracción de segundo. Solo sus piernas quedaron dentro del avión mientras el resto de su cuerpo colgaba a 5.000 metros de altura, con vientos helados de 17 grados bajo cero golpeándolo sin descanso. El auxiliar de vuelo Nigel Ogden no dudó: se lanzó sobre los controles y lo sujetó por la cintura con todas sus fuerzas, mientras el copiloto Alastair Atchison tomaba el mando y pedía auxilio por radio.

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Así pasaron más de veinte minutos, los más largos de sus vidas. Cuando el avión finalmente aterrizó, Lancaster seguía vivo, con fracturas y hematomas, pero vivo. La investigación después reveló algo que te hiela la sangre: el parabrisas había sido montado con pernos equivocados porque el jefe de mantenimiento no tuvo tiempo de revisar el manual.

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