200.000 euros. Ese es el número que el Chelsea femenino puso sobre la mesa, sin condiciones, para que ninguna de sus jugadoras tenga que elegir entre su carrera y su maternidad.

El fondo cubre congelación de óvulos, fecundación in vitro, atención ginecológica y hasta consultas sobre el ciclo menstrual, un tema que durante décadas fue tabú en los vestuarios.

El club llegó a un acuerdo con Fertility Plus, una clínica especializada de Londres, para que cada futbolista reciba atención personalizada cuando la necesite.
En un deporte donde el reloj biológico y el reloj de la carrera casi nunca coinciden, el Chelsea decidió no dejarlo al azar.
