Mats Seuntjens tenía 34 años y una herida que ningún gol podía cerrar.

Su hija Celine Inaya había fallecido apenas días antes, recién nacida. Y aun así, el sábado 15 de agosto, salió a la cancha del Rat Verlegh con la camiseta del NAC Breda, el club donde se formó y al que había vuelto hacía menos de un mes tras pasar por siete equipos en tres países.

El NAC perdió 0-2 ante el VVV-Venlo, pero eso dejó de importar en cuanto sonó el silbato final. Más de 18.000 personas se quedaron de pie. Encendieron bengalas, cantaron su nombre una y otra vez, y desde las tribunas cayó una pancarta con el nombre de la bebé y una frase que resumió todo: ‘El cielo tiene una estrellita más’. Hasta los hinchas del rival se sumaron al cántico. Elba, su pareja, lo esperaba entre el público. Esa noche, en Breda, un estadio entero entendió que hay derrotas que no se miden en el marcador.
Mats Seuntjens, jugador del NAC Breda, perdió a su hijita recién nacida y decidió jugar a los días.
— Sudanalytics (@sudanalytics_) August 15, 2026
Después del partido los hinchas le prepararon este homenaje, con una bandera que decía “EL CIELO TIENE UNA ESTRELLITA MÁS”.
Durísimo. 💔🇳🇱 pic.twitter.com/29sOdijh4V
