El Como 1907 vive su mejor momento histórico: por primera vez jugará la Champions League, con Cesc Fàbregas en el banco y Nico Paz como estrella.

Pero mientras el club celebra, también empezó a vigilar de cerca a su propia gente. Según el nuevo reglamento, cualquier abonado que falte a más de tres partidos como local sin avisar ni justificar el motivo puede perder su abono y el derecho a renovarlo.

La razón oficial: evitar asientos vacíos en el Sinigaglia, un estadio pequeño de apenas 13.602 localidades, y asegurarse de que las entradas terminen solo en manos de hinchas del propio Como.
Para un club que recién prueba las mieles de Europa, la medida suena a control total sobre su hinchada. ¿Cuidar el ambiente del estadio o exigirle demasiado a quien paga por ver a su equipo?
