Jadyn Sawyer salió de Mount Laurel, Nueva Jersey, el 10 de agosto sin sospechar que no viajaba sola.

Durante casi 11 horas y 800 millas de carretera hasta Athens, Georgia, un gatito de apenas 10 semanas iba encajado en el forro de fieltro bajo su auto, aferrado a la vida entre el ruido del motor y el asfalto. Recién al llegar al campus de la Universidad de Georgia, Sawyer vio algo que le heló la sangre: una patita diminuta colgando bajo el vehículo.

Los mecánicos de un taller Tires Plus tuvieron que desarmar parte de la carrocería para sacarlo con vida. Lo llamaron Jersey, en honor al lugar de donde había salido de polizón, y la organización Cat Zip Alliance se encargó de buscarle un hogar. Hoy vive con Micki Wisenbaker y su gata Maggie, con un nuevo nombre, Jack, y una historia de supervivencia que nadie en ese auto vio venir.

