Francia ganó 1-0 y el arquero paraguayo se acercó a saludar, como manda la nobleza del fútbol después de un partido eliminatorio. Mbappé ni lo miró.



Le dejó la mano extendida en el aire, giró la cara y se fue directo a gritar que habían ganado.
Orlando Gill se quedó ahí, parado, con el gesto congelado. Las cámaras lo captaron todo, y los comentaristas argentinos criticaron la actitud del delantero francés.
