Yuliana Guadalupe Vega Hernández viajó desde Culiacán a Guadalajara cuando aún estaba embarazada, para que trataran un problema neural de su bebé en un hospital de alta especialidad del IMSS.
Su hija Dayana nació deseada, planeada, amada. A los siete días contrajo una infección agresiva por hongos y bacterias que nunca lograron erradicar, y murió por dos paros cardíacos el 4 de julio. Yuliana volvió a casa sin ella, con secuelas físicas que le impiden volver a ser madre y unos 3.000 dólares gastados en traslados y funerales.

Días después supo que los hijos recién nacidos de otras madres que conoció en esos 34 días también habían muerto. Hoy son 11 familias, aunque calculan que hay al menos 18, las que denuncian a la misma unidad por las bacterias Klebsiella pneumoniae y Candida albican. Acusan que las enfermeras no usaban cubrebocas y que el jefe de la unidad admitió que el personal conocía los gérmenes. El IMSS prometió una auditoría independiente.

