Era 2018 cuando Johnny Deep terminaba de grabar Piratas del Caribe y su ex pareja, Amber Heard, lo acusó de violencia doméstica. La industria más grande de entretenimiento tenía dos opciones: arriesgarse a estrenar la película con Deep y que pudiese ser condenado o despedirlo, pagarle su trabajo y, en caso de ser culpable, salvar el proyecto.

Por supuesto, ganó la segunda opción. Años después, el actor fue absuelto y Disney le ofreció millones de dólares para que vuelva a ser el icónico pirata Jack Sparrow, sin embargo, aún no se confirma nada. La compañía protegió su inversión pero perdió el talento del intérprete, quizás para siempre.

Esta cruda realidad demuestra que a las empresas no les interesa la justicia, solo evitar controversias. Su reputación y dinero lo son todo, e incluso si deben despedir a su trabajador estrella lo harán, por lo que sí fueron egoístas con Deep no fue nada personal, solo negocios.

