Kelly Osbourne no se dio cuenta de lo que le estaba pasando hasta que se vio en una foto.
Fue durante una prueba de vestuario para los Grammy 2026, meses después de la muerte de su padre Ozzy Osbourne, el 22 de julio de 2025. Al mirar la imagen, se le marcaba cada hueso de la espalda. “Me veía como el jodido guardián de la cripta. Pensé: ‘Esto da miedo. No sabía que tenía este aspecto’”, confesó a The Mail on Sunday. El dolor había sido tan grande que, sin buscarlo, dejó de sentir hambre.

A sus 41 años, Kelly asistió a los Grammy junto a su madre Sharon y su hermano Jack, en una noche que incluyó un homenaje a Ozzy. Mientras cargaba con ese peso emocional, también protegía a su hijo Sidney, de solo 3 años, escondiéndole las lágrimas. Ahora planea contar todo ese proceso en una docuserie de tres partes.
