Tahlequah lo volvió a hacer.
Esta orca, conocida en el mundo científico como “J35”, ya había roto nuestros corazones en 2018, cuando cargó el cuerpo de su cría muerta durante 17 días, negándose a dejarla ir. En ese tiempo llegó a recorrer más de 1.600 kilómetros a través de las aguas del Pacífico Noroeste. Pero esta no sería la última vez que Tahlequah protagonizaría una escena así.


A finales de diciembre de 2024, los investigadores del Center for Whale Research confirmaron que Tahlequah había vuelto a ser madre. Su nueva cría era una hembra identificada como J61, pero la alegría duró apenas unos días: poco después se confirmó que había muerto.
Fue entonces cuando el dolor del dueño llevó a la orca a repetir la desgarradora conducta que la hizo conocida en todo el mundo. El 1 de enero de 2025 la fotografiaron empujando el cadáver con su hocico cerca de Seattle. Nueve días después seguía cargándolo, esta vez frente a las costas de Victoria, Columbia Británica.

El Dr. Michael Weiss, del Center for Whale Research, admitió que otras orcas cargan crías muertas, pero ninguna lo sostiene tanto tiempo como ella.
“Hay algo en ella como individuo que hace que este comportamiento sea más marcado”, dijo. Nadie sabe todavía qué es.
Pero quizás la pregunta ya no es si los animales sienten una pérdida, sino cuánto de ese dolor todavía somos incapaces de comprender.
