El agua no avisó, el miércoles 26 de agosto, un glaciar colapsó en la frontera entre Nepal y el Tíbet y desató una riada de hielo, roca y lodo que bajó a toda velocidad por el río Bhote Koshi.


En minutos, el distrito de Rasuwa quedó irreconocible: casas, puentes, carreteras y hasta plantas hidroeléctricas desaparecieron bajo una masa oscura y espesa.

Hoy hay miles de soldados nepalíes recorriendo la zona en helicópteros y drones, tratando de localizar a los cientos de personas atrapadas entre los escombros.
Entre los desaparecidos hay turistas extranjeros, trabajadores y hasta cuatro españoles, según confirmó el propio ministro José Manuel Albares.
Las autoridades ya declararon zona de desastre y piden a la población alejarse de los cauces: el agua, dicen, todavía no terminó de bajar. 🌊
