El emotivo abrazo del DT de Noruega: El hombre que estuvo muerto siete minutos

Por Jorge Pino
6 July, 2026

Cuando terminó el partido y Brasil quedó atrás, Ståle Solbakken no corrió hacia sus jugadores. Caminó hacia la tribuna y se fundió con los suyos en un abrazo largo, de esos que no celebran un resultado: celebran estar ahí para verlo.

Pocos abrazos en este Mundial pesan tanto. Porque ese hombre ya sabe lo que es no estar.

El 13 de marzo de 2001, en un entrenamiento del Copenhague, su corazón se detuvo. Así, sin aviso. Tenía 33 años y estuvo clínicamente muerto durante siete minutos, tendido sobre el césped, mientras el médico del club le devolvía la vida a puro masaje cardíaco. Despertó con una carrera terminada y un marcapasos de por vida.

Cualquiera se habría alejado del fútbol, ese oficio que casi lo mata. Él hizo lo contrario: se sentó en un banquillo y no se levantó más.

Un cuarto de siglo después, ese corazón asistido por una máquina acaba de meter a Noruega —28 años ausente de los Mundiales— entre los ocho mejores del planeta, tumbando nada menos que a Brasil. El mismo Brasil al que él enfrentó como jugador en el 97, en aquella victoria legendaria. La vida, cuando quiere, escribe en círculos.

Por eso el abrazo con su familia vale más que el marcador. Los siete minutos que estuvo muerto le enseñaron lo que muchos entienden tarde: se dirige con la cabeza, se gana con las piernas, pero se vive con la gente que te espera al final del partido.

Su corazón se detuvo una vez. Ayer latió por cinco millones y medio de noruegos

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