El estómago de los buitres alberga ácido corrosivo, por eso, cada vez que comen evitan el brote de una enfermedad mortal

Por Javiera Müller
15 September, 2026

El buitre cabecirrojo carga en su interior algo que parece sacado de un laboratorio de armas químicas.

Su estómago tiene un pH cercano a cero: más corrosivo que el ácido de una batería de auto y cien veces más concentrado que tus propios jugos gástricos. Gracias a eso puede comer cadáveres en pleno estado de descomposición, cargados de bacterias que matarían a casi cualquier otro animal en horas.

En cuestión de minutos, esa acidez extrema destruye patógenos letales como el ántrax, la rabia, el botulismo y el cólera. No es exageración: cada vez que uno de estos buitres termina de comer, está evitando que esas enfermedades salten al ganado, a otras especies o incluso a ti.

Lejos de la imagen de mal augurio que históricamente cargan, son uno de los sistemas de control sanitario más eficientes que existen en la naturaleza, y funcionan gratis, todos los días, sin que nadie se los agradezca.

Baranee

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