Aaron Tucker tenía 32 años, un hijo de 21 meses y llevaba pocas semanas viviendo en una casa de transición en Bridgeport, Connecticut, tras cumplir casi dos años de condena. El 12 de julio de 2017 subió a un autobús con un solo destino en mente: la entrevista de trabajo que podía cambiar su historia.

A mitad del trayecto, mientras el autobús atravesaba Westport, Tucker vio un vehículo volcado y humeante al costado de la ruta con un conductor atrapado adentro. Pidió parar. El chofer le advirtió que si bajaba, no podría volver a subir. Tucker bajó igual. Junto a empleados de un taller mecánico cercano, sacó al hombre del vehículo antes de que la situación empeorara. Perdió la entrevista.

Karin Dale, una vecina de Westport que se enteró de lo ocurrido, lanzó un GoFundMe con permiso de Tucker. En pocos días, cientos de personas donaron más de 23.000 dólares. La empresa que lo iba a entrevistar reprogramó la cita para el sábado siguiente. Dale se ofreció a llevarlo personalmente. Dos desconocidos que nunca se habían visto planeaban cenar juntos con sus hijos después de la entrevista.

