Era una fiesta de empresa como cualquier otra: unos 50 invitados, música, y seis personas dentro de la piscina de una vivienda en Karmei Yosef, Israel. Nadie imaginó que el fondo cedería.

En segundos, el agua comenzó a drenarse hacia un agujero que se abrió bajo la superficie, formando un túnel de 15 metros. La succión arrastró a dos hombres. Uno logró salir por su cuenta, con heridas leves en pies y piernas. El otro, Klil Kimhi, de 32 años, desapareció bajo el agua.

Los equipos de rescate tardaron varias horas en llegar hasta él por el riesgo de que el socavón siguiera expandiéndose. Encontraron su cuerpo al final del túnel. La policía abrió una investigación para determinar si la piscina tenía los permisos correspondientes y qué provocó el colapso.
