En lo más profundo de la Amazonia vive un fantasma naranja.

Se llama gallito de las rocas, aunque en Brasil lo conocen como Galo-da-serra, y su plumaje intenso junto a esa cresta en forma de abanico lo hacen parecer sacado de un cuadro. Los machos concentran todo el color; las hembras, en cambio, son discretas y se camuflan entre las rocas donde anidan.

Cuando llega la temporada de reproducción, decenas de machos se reúnen en zonas llamadas ‘leks’ para competir por la atención de las hembras. Saltan entre ramas, despliegan sus alas y emiten sonidos extraños durante horas, en una coreografía tan compleja que investigadores dedican años enteros solo para lograr verla una vez. Vive escondido entre acantilados y bosques húmedos de la Amazonia, y su papel dispersando semillas mantiene viva a la selva que lo oculta.

