El grupo clandestino que lleva décadas liberando animales de laboratorios y granjas sin un solo líder identificado ni una sola vida humana dañada

Por Josefina Reyes
27 June, 2026

Desde 1976, un grupo sin nombre visible, sin sede, sin líderes y sin identidades públicas ha irrumpido en granjas de pieles, mataderos y laboratorios en todo el mundo. Su único objetivo: sacar a los animales de ahí.

Se llaman el Frente de Liberación Animal, ALF, y funcionan como una red de células independientes donde cualquier persona puede actuar bajo su nombre si respeta una sola regla absoluta: no dañar ninguna vida, humana ni animal. Esa estructura hace que sea casi imposible desmantelarlos. No hay líder que detener, no hay jerarquía que infiltrar. Los animales rescatados terminan en redes de refugios y santuarios que los reciben sin hacer preguntas.

El FBI los ha clasificado como una amenaza por el sabotaje económico y los daños materiales que generan en cada operación. Sus críticos los ven como criminales. Sus defensores, como el brazo armado de la compasión. Lo que resulta difícil de ignorar es que, en casi cincuenta años de incursiones clandestinas, el movimiento mantiene intacto ese código: ninguna vida dañada.

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