7,8% de la población mundial vive desnutrida. Suena alto, pero es la cifra más baja desde que la pandemia cerró fábricas, puertos y fronteras hace unos años.

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) lo confirma en su informe 2026: por tercer año consecutivo el hambre retrocede. Asia lidera la caída, con Asia Central pasando de 7,7% a solo 2,8% de desnutrición en 15 años, un nivel comparable al de los países más ricos del planeta. América Latina y el Caribe también mejoran, aunque más despacio.

África sigue siendo la excepción dolorosa, con más del 20% de desnutrición en zonas de conflicto. Ahí está la clave: donde hay guerra, hay hambre. Donde hay paz, como en Asia Central, el hambre puede casi desaparecer. La FAO proyecta que para 2030 la cifra baje otro 20%, el nivel más bajo jamás registrado en la historia humana.
