Casi ningún futbolista de élite llega sin un solo tatuaje en la piel. Julián Álvarez sí.

El delantero, autor del golazo argentino en los cuartos de final ante Suiza, contó el motivo: una promesa que le hizo a su padre desde niño. “Nos decía que nada de tatuajes, nada de cigarrillos ni de alcohol. No lo hago para ser diferente, sino por lo que aprendí”, explicó. Para él nunca fueron reglas impuestas, sino un camino que decidió seguir si quería llegar lejos.

El delantero se mantiene lejos de polémicas y apenas usa redes sociales a nivel personal. Ese mismo perfil bajo lo acompañó en la cancha: tras alternar con Lautaro Martínez durante buena parte del torneo, se ganó la titularidad en los últimos partidos y respondió con el gol que ilusiona a Argentina.
