En 2004, Rolf Bantle, hincha del FC Basel, viajó a Milán para ver a su equipo jugar contra el Inter en San Siro.
Durante el partido fue al baño y, al salir, se desorientó y no consiguió encontrar a los demás aficionados ni el autobús que debía llevarlo de vuelta a Suiza.

Sin teléfono ni dinero suficiente, terminó quedándose en Milán y viviendo en la calle. Lo increíble es que no volvió a casa hasta 11 años después.
Durante todo ese tiempo sobrevivió como pudo en las calles de Milán, ayudado ocasionalmente por vecinos y otras personas que lo conocían.

En 2015 sufrió una caída y se fracturó el fémur; al ingresar al hospital descubrieron su identidad y contactaron con las autoridades suizas, lo que permitió finalmente llevarlo de vuelta a Basilea.
Bantle llegó a acostumbrarse a su vida en Milán y decía disfrutar de la libertad que tenía allí. Hasta que las vueltas de la vida lo llevaron de vuelta a Basilea 11 años después.
