Leandro de Souza fue conocido como el hombre más tatuado de Brasil, ya que tenía cerca del 95% de su cuerpo cubierto de tinta, pero decidió iniciar una nueva etapa. Tras convertirse al cristianismo, comenzó a eliminar los tatuajes de su rostro con sesiones de láser y comparte el proceso en sus redes sociales.

Leandro quiere reencontrarse consigo mismo, recuperar confianza y tener un nuevo comienzo. En palabras suyas, “es un renacimiento, no sólo del alma, sino del espíritu”. Sus tatuajes, que comenzaron a los 13 años, marcaron etapas intensas de su vida, pero ahora está decidido a cambiar el rumbo.

Hoy necesita un trabajo estable para mantener a su hijo de 10 años y recuperar el cuidado de su madre enferma, el cual perdió al no conseguir un empleo formal. Su nueva apariencia busca abrir las puertas que alguna vez se cerraron por los prejuicios.

