Mide entre 2 y 3 milímetros. Así de pequeño es el estribo, el hueso más diminuto de todo tu cuerpo, tan chico que podría perderse junto a un grano de arroz.

Está escondido en el oído medio, donde trabaja en equipo con otros dos huesitos para formar una cadena que transporta las vibraciones del sonido hasta el oído interno. Sin este mecanismo microscópico, tu cerebro nunca recibiría la señal.

Cada vez que escuchas una canción, una risa o el canto de un pájaro, el estribo hace su trabajo en silencio, sin que tú lo notes. Un hueso invisible sostiene algo tan cotidiano como escuchar el mundo a tu alrededor.

