500 millones de euros. Esa fue la cifra que Massimo Moratti, ex presidente del Inter de Milán, puso sobre la mesa por Lionel Messi en 2012, una locura en su tiempo.

Mandó a su propio vicepresidente hasta Barcelona a negociar en persona. Pero Messi ni siquiera abrió el sobre. No hizo falta: para él, jugar en otro club nunca fue una opción real.

Cuando Moratti finalmente logró hablar con él cara a cara, la respuesta fue tan simple como definitiva: “Agradezco tu interés en mí, pero quiero retirarme en Barcelona”.
Moratti lo reconoció años después, casi con resignación: sabía cómo estaba la situación, pero pensó que el dinero podía torcer una decisión que ya estaba tomada en el corazón.
Se equivocó. Algunas camisetas simplemente no tienen precio
