En 1982 alguien en Knickerbocker Toy Co. tuvo una idea que parecía perfecta: dejar que los niños imitaran el famoso dedo brillante de E.T. 👽


Así nació el “E.T. Finger Light”, modelo 4111, pensado para chicos desde los 4 años.
Era una funda de goma color piel que se ponía sobre el dedo y, al presionarla contra algo, encendía una lucecita en la punta gracias a una batería interna.

Sonaba tierno en el papel. En la vida real, con esa forma alargada y esa textura arrugada, terminó pareciéndose demasiado a otra cosa que nada tiene que ver con el cine de Spielberg.
Los padres empezaron a notarlo, las burlas no tardaron y las jugueterías fueron sacando el producto de las góndolas casi tan rápido como había llegado.

Knickerbocker cerró ese mismo año, y el fingerlight quedó como una de esas piezas de merchandising que hoy los coleccionistas buscan solo para reírse un rato. 🛸
