
Diana lo había guardado durante tres años. Le parecía demasiado atrevido para su imagen de princesa correcta, así que nunca se había atrevido a estrenarlo.
Todo cambió la noche del 29 de junio de 1994. Mientras Diana asistía a una gala en la Serpentine Gallery de Londres, el entonces príncipe Carlos confesaba en televisión nacional su infidelidad con Camila Parker Bowles. En lugar de cancelar su aparición o esconderse, Diana tomó el vestido negro de seda que la diseñadora Christina Stambolian había creado para ella y se lo puso.

El mundo entero interpretó el gesto como una respuesta silenciosa: mientras su esposo se explicaba ante las cámaras, ella aparecía radiante, segura e imposible de ignorar. Así nació el apodo de “vestido de la venganza”.
En 1997, la propia Diana lo subastó con fines benéficos, y un matrimonio escocés lo compró por unas 39.000 libras. Casi 30 años después, tras la muerte de su propietaria, la pieza vuelve a salir a subasta. Sotheby’s la rematará en Nueva York el 9 de diciembre, con un valor estimado de hasta 300.000 dólares. Parte de lo recaudado se destinará a un hospital de Edimburgo.
